Santa Agnès de Malanyanes

●  MEMORIA DEL PUEBLO

Curiosidades

Historias, recuerdos y anécdotas del pueblo
PEQUEÑAS HISTORIAS

¿Sabías que…?

Recuerdos de la vida cotidiana, las costumbres y algunos episodios que forman parte de la memoria de Santa Agnès.

Gràfic Sabies què…?
VIDA COTIDIANA

Costumbres y recuerdos

Pequeños detalles que explican cómo se vivía y cómo se organizaba el pueblo.

Apodos

A muchas personas se las conocía por su nombre y por el lugar donde vivían: Àngels de Ca Badó, la hija de la del Molí…

Enfermedades

En La Roca había un practicante, el Sr. Josep, y un médico. Lo que no había era comadrona.

En La Roca había un taxi, al que se avisaba en bicicleta.

La matanza

La matanza doméstica dejó de hacerse porque, con tantas personas viviendo en las casas —tres e incluso cuatro generaciones— y los vecinos que ayudaban, ya no se podía guardar nada. Solo permaneció la matanza para venta al público.

Los huertos

La zona entre la carretera y el río Mogent, desde la actual C60 hasta el puente de la riera, eran tierras de regadío. Propiedad de grandes dueños, se dividían en parcelas y casi todo el pueblo cuidaba alguna. Cada parcela tenía su turno de riego, marcado por las campanadas del reloj de la parroquia. Finalmente estos terrenos fueron adquiridos por Sociedad Anónima Cros como campos de experimentación. Después pasaron al Incasòl, al que aún pertenecen como terrenos rurales.

Una gran movilización

Cuando se quiso construir una prisión en el territorio del pueblo, todos los vecinos se movilizaron junto con los de Cardedeu y llegaron incluso a cortar la autopista.

Finalmente se ubicó en los terrenos donde hoy está la prisión de Quatre Camins, dentro del municipio de La Roca, pero en un lugar al que se puede acceder sin pasar por ningún otro núcleo.

MEMORIA DE LA PARROQUIA

Los sacerdotes

Las personas entrevistadas guardan recuerdos de los últimos párrocos que pasaron por la parroquia:

Mossèn Francesc Miquela Gilirribó, 1939-1942: tiraba de las orejas.

Mossèn Jaume Vilageliu Dacha, 1942-1955.

Mossèn Mariner, 1955-1963: aunque muy conservador, hizo muchas cosas: tómbola, fiesta mayor, construcción de la nueva rectoría y talleres.

Mossèn Josep Galofré Raspall, 1963-1992.

Mossèn Joan Ballús, 1992-1994: muy buena persona.

Mossèn Albert Torrens, 1994-2020: muy querido y fallecido recientemente.

Y ahora… ya no tenemos párroco propio.

RECUERDOS DEL PUEBLO

Otras curiosidades

Un mal recuerdo

Antes de la Guerra Civil había dos facciones: los de arriba con los Cirera, de derechas, y los de Ca Badó, de izquierdas. Se celebraban fiestas distintas y no se podía ir a la de los otros sin que alguien te avalara. Incluso había misas y coros diferentes. Dentro de una misma familia había personas de derechas y de izquierdas. Todo eso ya es historia.

El transporte

Sobre todo se utilizaba la bicicleta.

Pasaba un coche de línea por la mañana y otro al mediodía. Los jueves había uno para ir al mercado de Granollers.

Taxi: no había dinero y casi no se utilizaba.

Para ir a la estación de tren de Canovelles, se iba a pie.

Los oficios

Había pocos oficios en el pueblo: casi todos se dedicaban al campo.

Un herrero, varios albañiles, un fontanero, un barbero que también era campesino y trabajaba los fines de semana, un matadero en la casa del reloj —Ca Genicó— y el panadero.

Franco en el pueblo

Franco vino dos veces: en 1970 o 1971 para inaugurar la autopista y después para inaugurar el túnel de les Aigües, que llega hasta Barcelona.

UN MAPA ENTRE MASÍAS

La piedra de Can Lladó

Esta piedra de Can Lladó también tiene su historia.

Se colocó mucho antes de construir El Solell. Antiguamente el Camí de l Ermita pasaba por la parte alta del bosque, y todavía se conserva. Al llegar a las últimas casas, donde ahora está la placita con columpios, comenzaba el bosque y el camino llegaba hasta Can Lladó, donde se bifurcaba. Mucha gente se perdía y no sabía si ir a derecha o izquierda para encontrar las masías aisladas. No había GPS, móviles ni nada.

El padre de uno de los vecinos trabajó toda su vida como camionero y campesino. Una vez transportó una piedra especial desde una cantera de Alcover, en Tarragona, y pensó que quedaría bonito hacer un mapa de las casas sobre una losa. Los vecinos de las masías de Malanyanes aceptaron la idea. El diseño fue encargado a los hermanos Castells y recientemente los vecinos de Can Lladó limpiaron y repintaron las letras.

PATRIMONIO OCULTO

Ruinas de unas torres y una ermita

Además del castillo de La Roca, en el territorio de Santa Agnès quedan restos de un castillo y de la ermita de Sant Miquel.

Más que un castillo, parecen los restos de una antigua torre de vigilancia. Se puede llegar andando en un paseo de menos de media hora.

Pequeñas historias que también construyen pueblo

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