Así era
el pueblo
Masías y vecindarios
El pueblo estaba formado por algunas agrupaciones de casas, vecindarios y muchas masías dispersas por su extenso territorio: Ca l’Alzina, Les tres Alzinilles, Can Gibert, Can Vicenç, Can Mainou, Can Massaguer, Can Brians, Ca L’Esquerrà, Ca L’Amat…
El vecindario principal era el que llamaban El Carrer, donde hoy se encuentra el Passatge Nou. Se llamaba así porque era la única calle con casas adosadas alrededor que subía de la carretera hacia la montaña, camino de la ermita. Allí estaban Can Badó y otras casas más o menos similares en su estructura. Hoy estaría formado por el grupo de casas entre la carretera (hoy avenida Gaudí), el Camí de l’Ermita, el Camí del Pi Gros y Pep Ventura.
Después había otros tres vecindarios, aunque con menor agrupación de casas. El de la iglesia, alrededor de la calle que subía de la carretera a la iglesia parroquial, ahora llamada Carrer Cuyás y que terminaba delante de la Torre, la masía que en su día fue propiedad de Cuyás y posteriormente de Cirera. Y dos masías, la del Jesús (antes de la Poca Farina) y la de Gassuachs, algo más separadas, situadas rumbo al collado de Parpers, camino de Mataró y cerca del límite con La Roca.
Vivir de la tierra
Todas las personas se dedicaban al cultivo y al ganado. Cereales, patatas, viñedos… y vacas con producción de leche, que cada día se recogía en camiones por la mañana y por la tarde.
Se trabajaba mucho: los hombres en el campo y las mujeres en la cocina, en las tareas domésticas, con los animales, los niños, llevando la comida al campo e incluso participando en algunas labores de recolección. Pero cantaban y reían mucho…
El puente que conectó el pueblo
La carretera que atravesaba el pueblo era de grava y terminaba en Can Cebrià. Solo cuando se inauguró el puente, en abril de 1953, pudo conectarse con la carretera que iba a Cardedeu. Se celebró a lo grande, con la presencia de todo tipo de autoridades. Algunos lo recuerdan muy bien, ya que tuvieron su primera borrachera a los 12 años en Can Fortí, donde les invitaron a vino dulce.
El asfaltado llegó mucho tiempo después. Y la autopista se inauguró en 1971; la estrenó el cortejo fúnebre de la madre de Paulino Fortí.
La transformación de Santa Agnès
Del comercio de proximidad y los primeros tractores a la autopista, la industrialización y los nuevos vecinos.
Tiendas, cine y transporte
Había un herrero y la tienda de Can Dorca. El Parc (restaurante), que ya existía aunque entonces era horno, estaba en otro lugar del pueblo distinto al actual, cerca de donde se encuentra Can Badó. Después, El Parc se trasladó a la carretera hacia 1936, y al anterior se le conoció como El Parc Vell. En esta nueva tienda se vendía de todo: carne; también era restaurante y, en su día, incluso fue pensión. Durante un tiempo estuvo también el estanco, que después pasó al lugar donde antes había estado la tienda de grano y abonos (La Granería). También estaba la centralita de teléfonos, aunque solo había unos tres teléfonos.
Como no había cines, proyectaban cine en medio de la carretera, con un proyector y una sábana. Colocaban las sillas en medio de la calle, porque no pasaba nadie. Hay que tener en cuenta que entonces era normal que dijeran «cuidado con el coche de las cinco y media» (¡realmente circulaban muy pocos!). El medio de transporte más habitual era un carro o un caballo. Para el resto, se utilizaba el autobús.
Los primeros tractores
En 1955 llegaron los primeros tractores con ruedas de goma. Antes había unos pocos y tenían ruedas de hierro. Antes de eso se labraba a mano, sin arado o con caballos como animales de tiro. La llegada de los tractores revolucionó el trabajo agrícola.
A partir de 1965 las cosas cambiarían. Los tractores, la nueva forma de alimentar a los animales, las nuevas construcciones, el inicio de la autopista, la construcción de la variante… cambiarían mucho el pueblo.
Un pueblo que crece
Una buena parte de los terrenos de cultivo se vendió y se empezó a construir. La imagen del pueblo cambió. El ayuntamiento impulsó la modernización con proyectos de industrialización, instalación de servicios y polígonos industriales. Es el caso de la actual La Roca Village, en el polígono de Can Massaguer, que primero fue adquirido por Huarte y Cía. para crear un polígono y después quedó paralizado hasta que lo compraron quienes lo impulsaron.
Veinticinco años después llegaría lo que hoy es La Roca Village.
Y después llegaron los grandes planes de expansión urbana, sobre todo El Solell y la urbanización Picsa.
La población se duplicó y fue necesario volver a integrar a todos en torno a un mismo pueblo, donde, junto a los de siempre, los nuevos vecinos encuentren su lugar para festejar, caminar, ayudarse, luchar por mejores servicios, comer, ver los partidos del Barça, desayunar y tomar el vermut.